martes, 9 de junio de 2009

Picores (IV) {¡OJO! SANGRE}

al-'Alawi colocó un cubo debajo de la vaca y con un rápido movimiento
de muñeca degolló al animal. De repente, un olor metálico, como a hierro, inundó la habitación. La tradición musulmana dicta que hay que seccionarle la vena yugular y la arteria carótida al animal para que la sangre manche lo menos posible la carne y el animal sufra lo menos posible. La vaca tenía la boca cerrada pero eso no le impidió emitir un agudo chillido, como el de un cuervo cuando es atacado por un águila. Su grito de dolor retumbó dentro del pecho de Kat, como si ese terrorífico ruido hubiera entrado en resonancia dentro de su corazón. No pudo aguantar las nauseas y un hilo de bilis corrió por la comisura de su boca.

La sangre le chorreaba por las fosas nasales y la herida del cuello llenó el cubo rapidamente. Kat tuvo que cambiarlo por uno limpio. El maestro le dio un cuchillo y señaló el vientre de la vaca y le dijo que lo cortara en dos, que la abriera en canal. Kat intentó convecerlo de que no iba a ser capaz, pero le agarró del brazo y diciendo "vale perrita" la apuñaló él mismo varias veces dejando entrever sus organos internos. El bicho no paraba de oscilar de un lado a otro, parecía un reloj pendulo marcando las doce en punto. Ciertamente tenía la pinta de una bota de vino agujereada chorreando el viscoso liquido cobrizo. La bestia dejo de rugir. Tenía el rostro desfigurado por el dolor, y las tripas colgando, después de eso Kat juró que nunca jamás comería carne.

Cayó de rodillas, la impotencia no la dejaba tenerse en pie, decidió que se iría de allí, volvería a su casa. Ya había escuchado demasiada moralina pseudoreligiosa, llena de superchería y egolatrismo, en ese momento Brahman al-'Alawi le parecía el más bárbaro de los humanos. Su impresión hasta el momento siempre había sido de admiración, su mezcla de teosofía y misticismo sufí le parecieron el camino a seguir en la vida, pero aquello era demasiado. Hacerle la comida, darle masajes, limpiarle la larga melena, ¿acaso no tenia él también dos manos? Asesinar una vaca, en medio de la ciudad de Calcuta fue la gota que colmó el vaso. Estaba harta de los indios, holgazanes y babosos que no dudaban en prostituir a sus hijas y esposas para poder conseguir su dosis diaria de opio. Con sus calles sucias, llenas de gente y de barro por igual, niños descalzos con los pies manchados de lodo. ¿Como podía haber estado tan ciega?, al-'Alawi no era diferente, era otro hombre cruel, otro de tantos.

No lo dudó ni un minuto, cogió una piqueta que estaba apoyada sobre el canto de la puerta y aprovechando que el maestro estaba limpiando su navaja desholladora hundió la parte puntiaguda en el craneo del maestro. Su turbante pronto se tiño de rojo, pero Kat no se quedó para verlo, huyó corriendo de aquél maldito país. El grito de al-'Alawi es oyó desde fuera:

¡CATELYN MERCADER, OJALÁ NUNCA ENCUENTRES DESCANSO EN VIDA!

3 comentarios:

  1. Qué fuerte...kat.

    Pero no entiendo como enlazas hechos tan distantes en el tiempo. Continuará¿?¿?

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  2. Lo que pretendo es que todo converja, pero no de repente, si no que se vaya explicando poco a poco.

    Estoy teniendo alguna dificultad para enlazar todo con mi idea principal, que ahora me parece tal chorrada que no se si le hace mucha justicia a los demás posts. El caso es que la historia se me ocurrió mientras veia una pelicula de unos mineros canibales que habian mutado porque habian echado bombas nucleares cerca de las minas donde trabajaban y mataban a todos los humanos y los enterraban con un pico como cruz. Bueno, la verdad que tengo bastantes ideas de como seguir, pero tendra que esperar unos dias :D

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  3. Una nueva de picores!! Así que Catelyn Mercader...la cosa se pone cada vez más interesante!!

    Esperando ansiosamente una nueva entrega!
    Saludos!

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