miércoles, 11 de noviembre de 2009

Nunca

Era una de esas lluviosas mañanas de otoño. El viento soplaba fuerte y hacia balancearse a las farolas, todavia brillantes, de las calles de Nuri.
Nuri era una ciudad triste, tan gris como el cielo que la cubria aquel dia. Habia perdido toda su identidad, ciudad estandar 1522. Los ultimos resquicios
de cultura popular se habian difuminado bajo una capa mugrienta de politica y corrupcion, intereses economicos y sociales.

Ella (o el, segun se mire) caminaba convencida por el ensanche, con la mochila a cuestas y alicate en mano silbando la 5ª de Beethoven. Debia de hacerlo,
era su prioridad. No podia dejar que controlaran cada uno de sus pasos. Era demasiado. La trataban como a una criminal y ella nunca habia echo daño a
nadie. Mas bien al contrario, habia producido mucho mas placer que todos los politicos de la tierra juntos. Pero era evidente que ellos nunca lo entenderian.
Los politicos no saben amar, solo saben desear, tienen un deseo ilimitado de poder, dinero y lujo. Nunca han mirado a la cara de nadie para pronunciar de
una forma sincera esas palabras que todas debemos decir tarde o temprano, "confio en ti, te quiero, os quiero...". Cristal no encajaba en aquella sociedad
vacia y absurda, dependiente de lo irracional y robasueños. Pero tampoco le hacia falta, pues ella entendia bien que no queria ser un engranaje mas de la
maquinaria del sistema. Iba a cortar esa soga que la ataba al control social decretado por el "nuevo socialismo".

Envuelta en un traje de latex negro, mate como el te marroqui, con un pasamontañas que apenas dejaba a la vista sus pequeños ojos rasgados, desfilo
sus caderas hacia el centro de Nuri. Alli se encontraba, en frente de ella la comandancia de policia. Silenciosa como un gato, veloz como un jaguar, precisa
como un halcon, fuerte como la corriente de un rio, pero calma como un lago.

Conocia bien los puntos muertos de las camaras de vigilancia de las vallas, corto las conexiones de las camaras con la centralita. silenciosa como un gato.

Con un emisor de ondas de wifi propago una señal viral que elimino todas las grabaciones de los ultimos años y los sustituyo por capitulos de friends. veloz
como un jaguar.

Salto la valla, ahora si sin el peligro de las camaras que rodeaban el edificio valiendose de una ballesta atada a una cuerda, escalo al tejado. precisa como un
halcon.

Se poso en el alfeizar de una de las ventanas del segudo piso y de una patada rompio la ventana. era el archivo policial. fuerte como la corriente de un rio.

Saco el bidon de gasolina de la mochila, lo rocio por la habitacion, encendio una cerilla y espero. calma como un lago.

2 comentarios:

  1. Nos hemos convertido en un subproducto de las obra de ciencia ficcion del Orwell y Huxley (y otros tantos). Es alucinante, Irun esta plagado de camaras de vigilancia, y lo peor de todo es que la gente las pide...

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