ZENBAT MAITE
ZENBAT maite izango zaitudan,
orkatileko ene harribitxiak
ene belarritakoekin
batzen badituzu!
(Traducida por Joseba Sarrionandia)
miércoles, 17 de junio de 2009
martes, 9 de junio de 2009
Picores (IV) {¡OJO! SANGRE}
al-'Alawi colocó un cubo debajo de la vaca y con un rápido movimiento
de muñeca degolló al animal. De repente, un olor metálico, como a hierro, inundó la habitación. La tradición musulmana dicta que hay que seccionarle la vena yugular y la arteria carótida al animal para que la sangre manche lo menos posible la carne y el animal sufra lo menos posible. La vaca tenía la boca cerrada pero eso no le impidió emitir un agudo chillido, como el de un cuervo cuando es atacado por un águila. Su grito de dolor retumbó dentro del pecho de Kat, como si ese terrorífico ruido hubiera entrado en resonancia dentro de su corazón. No pudo aguantar las nauseas y un hilo de bilis corrió por la comisura de su boca.
La sangre le chorreaba por las fosas nasales y la herida del cuello llenó el cubo rapidamente. Kat tuvo que cambiarlo por uno limpio. El maestro le dio un cuchillo y señaló el vientre de la vaca y le dijo que lo cortara en dos, que la abriera en canal. Kat intentó convecerlo de que no iba a ser capaz, pero le agarró del brazo y diciendo "vale perrita" la apuñaló él mismo varias veces dejando entrever sus organos internos. El bicho no paraba de oscilar de un lado a otro, parecía un reloj pendulo marcando las doce en punto. Ciertamente tenía la pinta de una bota de vino agujereada chorreando el viscoso liquido cobrizo. La bestia dejo de rugir. Tenía el rostro desfigurado por el dolor, y las tripas colgando, después de eso Kat juró que nunca jamás comería carne.
Cayó de rodillas, la impotencia no la dejaba tenerse en pie, decidió que se iría de allí, volvería a su casa. Ya había escuchado demasiada moralina pseudoreligiosa, llena de superchería y egolatrismo, en ese momento Brahman al-'Alawi le parecía el más bárbaro de los humanos. Su impresión hasta el momento siempre había sido de admiración, su mezcla de teosofía y misticismo sufí le parecieron el camino a seguir en la vida, pero aquello era demasiado. Hacerle la comida, darle masajes, limpiarle la larga melena, ¿acaso no tenia él también dos manos? Asesinar una vaca, en medio de la ciudad de Calcuta fue la gota que colmó el vaso. Estaba harta de los indios, holgazanes y babosos que no dudaban en prostituir a sus hijas y esposas para poder conseguir su dosis diaria de opio. Con sus calles sucias, llenas de gente y de barro por igual, niños descalzos con los pies manchados de lodo. ¿Como podía haber estado tan ciega?, al-'Alawi no era diferente, era otro hombre cruel, otro de tantos.
No lo dudó ni un minuto, cogió una piqueta que estaba apoyada sobre el canto de la puerta y aprovechando que el maestro estaba limpiando su navaja desholladora hundió la parte puntiaguda en el craneo del maestro. Su turbante pronto se tiño de rojo, pero Kat no se quedó para verlo, huyó corriendo de aquél maldito país. El grito de al-'Alawi es oyó desde fuera:
¡CATELYN MERCADER, OJALÁ NUNCA ENCUENTRES DESCANSO EN VIDA!
de muñeca degolló al animal. De repente, un olor metálico, como a hierro, inundó la habitación. La tradición musulmana dicta que hay que seccionarle la vena yugular y la arteria carótida al animal para que la sangre manche lo menos posible la carne y el animal sufra lo menos posible. La vaca tenía la boca cerrada pero eso no le impidió emitir un agudo chillido, como el de un cuervo cuando es atacado por un águila. Su grito de dolor retumbó dentro del pecho de Kat, como si ese terrorífico ruido hubiera entrado en resonancia dentro de su corazón. No pudo aguantar las nauseas y un hilo de bilis corrió por la comisura de su boca.
La sangre le chorreaba por las fosas nasales y la herida del cuello llenó el cubo rapidamente. Kat tuvo que cambiarlo por uno limpio. El maestro le dio un cuchillo y señaló el vientre de la vaca y le dijo que lo cortara en dos, que la abriera en canal. Kat intentó convecerlo de que no iba a ser capaz, pero le agarró del brazo y diciendo "vale perrita" la apuñaló él mismo varias veces dejando entrever sus organos internos. El bicho no paraba de oscilar de un lado a otro, parecía un reloj pendulo marcando las doce en punto. Ciertamente tenía la pinta de una bota de vino agujereada chorreando el viscoso liquido cobrizo. La bestia dejo de rugir. Tenía el rostro desfigurado por el dolor, y las tripas colgando, después de eso Kat juró que nunca jamás comería carne.
Cayó de rodillas, la impotencia no la dejaba tenerse en pie, decidió que se iría de allí, volvería a su casa. Ya había escuchado demasiada moralina pseudoreligiosa, llena de superchería y egolatrismo, en ese momento Brahman al-'Alawi le parecía el más bárbaro de los humanos. Su impresión hasta el momento siempre había sido de admiración, su mezcla de teosofía y misticismo sufí le parecieron el camino a seguir en la vida, pero aquello era demasiado. Hacerle la comida, darle masajes, limpiarle la larga melena, ¿acaso no tenia él también dos manos? Asesinar una vaca, en medio de la ciudad de Calcuta fue la gota que colmó el vaso. Estaba harta de los indios, holgazanes y babosos que no dudaban en prostituir a sus hijas y esposas para poder conseguir su dosis diaria de opio. Con sus calles sucias, llenas de gente y de barro por igual, niños descalzos con los pies manchados de lodo. ¿Como podía haber estado tan ciega?, al-'Alawi no era diferente, era otro hombre cruel, otro de tantos.
No lo dudó ni un minuto, cogió una piqueta que estaba apoyada sobre el canto de la puerta y aprovechando que el maestro estaba limpiando su navaja desholladora hundió la parte puntiaguda en el craneo del maestro. Su turbante pronto se tiño de rojo, pero Kat no se quedó para verlo, huyó corriendo de aquél maldito país. El grito de al-'Alawi es oyó desde fuera:
¡CATELYN MERCADER, OJALÁ NUNCA ENCUENTRES DESCANSO EN VIDA!
lunes, 8 de junio de 2009
Picores (III)
Una familia de Mercaderes
Capitulo 1º
La familia Mercader fue muy rica y prospera antes de la guerra del 36. En 1897 Matias Mercader, padre de Manuel y Horacio, abuelo de Catelyn y Jaime Mercader, fundó la primera factoría de la comarca que fabricó papel para liar cigarrillos. Hasta entonces todos los cigarros se liaban o con papel de periódico o con folios. Tuvo tal exito que la familia Mecader compró una segunda residencia en la sierra zamorana. En poco tiempo amasaron una enorme fortuna que ahorraban concienzudamente para cuando vinieran las vacas flacas.
En 1914 estalló la Gran Guerra. Pero el país se mantuvo neutral, lo que supuso una buena ocasión para comercializar sus productos fuera de sus fronteras. Al cabo de pocos años no habia un solo estado en toda Europa donde no se comercializara el preciado papel Mercader.
Pero la guerra del 36 supuso un punto de inflexión para la economía de la familia que poco a poco se iría perdiendo en un oscuro y profundo pozo. Todas las riquezas de la familia excepto su casa en la sierra zamorana y una llave que escondió Matias en su recto. Esta llave era el único resquicio de esperanza que le quedaba a la familia.
Matias fue llamado al frente con sus 57 años y murió en combate. Pero habia sido precabido y dejo la llave a sus hijos Manuel y Horacio para que la guardaran y la utilizaran en caso de apuro. Al acabar la guerra la familia estaba literalmente en la ruina.
El 21 de agosto de 1940 Ramón Mercader asesinó con un piolet a Leon Trotsky, político y teórico revolucionario soviético. Conmocionados con la coincidencia de apellidos decidieron que darían el gran salto a la fama otra vez.
Abrieron la caja fuerte con la llave que su padre les había dejado, esta contenía joyas por valor de millones y millones de dólares. Tras venderlas utilizaron el dinero para poner en marcha un negocio de picos de minería con forma de piolet. Pusieron mucho énfasis en que fueran de buena calidad. El acero de la punta era japonés, el mismito que usaban los samurais para sus espadas. El mango en cambio era prducto 100% nacional. Avellano de la sierra zamorana. Flexible como una palmera, resistente a los golpes y muy comoda para la mano. Trabajaron día y noche para que el diseño fuera el mejor, pero el producto nunca se llegó a sacar al mercado. Horacio murió pocos diás antes de la fecha fijada atrapado por la maquinaria que empleaban para serrar los mangos. Manuel quedó tan desolado que tuvo que cerrar la factoría antes de empezar a comercializar los picos.
Capitulo 1º
La familia Mercader fue muy rica y prospera antes de la guerra del 36. En 1897 Matias Mercader, padre de Manuel y Horacio, abuelo de Catelyn y Jaime Mercader, fundó la primera factoría de la comarca que fabricó papel para liar cigarrillos. Hasta entonces todos los cigarros se liaban o con papel de periódico o con folios. Tuvo tal exito que la familia Mecader compró una segunda residencia en la sierra zamorana. En poco tiempo amasaron una enorme fortuna que ahorraban concienzudamente para cuando vinieran las vacas flacas.
En 1914 estalló la Gran Guerra. Pero el país se mantuvo neutral, lo que supuso una buena ocasión para comercializar sus productos fuera de sus fronteras. Al cabo de pocos años no habia un solo estado en toda Europa donde no se comercializara el preciado papel Mercader.
Pero la guerra del 36 supuso un punto de inflexión para la economía de la familia que poco a poco se iría perdiendo en un oscuro y profundo pozo. Todas las riquezas de la familia excepto su casa en la sierra zamorana y una llave que escondió Matias en su recto. Esta llave era el único resquicio de esperanza que le quedaba a la familia.
Matias fue llamado al frente con sus 57 años y murió en combate. Pero habia sido precabido y dejo la llave a sus hijos Manuel y Horacio para que la guardaran y la utilizaran en caso de apuro. Al acabar la guerra la familia estaba literalmente en la ruina.
El 21 de agosto de 1940 Ramón Mercader asesinó con un piolet a Leon Trotsky, político y teórico revolucionario soviético. Conmocionados con la coincidencia de apellidos decidieron que darían el gran salto a la fama otra vez.
Abrieron la caja fuerte con la llave que su padre les había dejado, esta contenía joyas por valor de millones y millones de dólares. Tras venderlas utilizaron el dinero para poner en marcha un negocio de picos de minería con forma de piolet. Pusieron mucho énfasis en que fueran de buena calidad. El acero de la punta era japonés, el mismito que usaban los samurais para sus espadas. El mango en cambio era prducto 100% nacional. Avellano de la sierra zamorana. Flexible como una palmera, resistente a los golpes y muy comoda para la mano. Trabajaron día y noche para que el diseño fuera el mejor, pero el producto nunca se llegó a sacar al mercado. Horacio murió pocos diás antes de la fecha fijada atrapado por la maquinaria que empleaban para serrar los mangos. Manuel quedó tan desolado que tuvo que cerrar la factoría antes de empezar a comercializar los picos.
domingo, 7 de junio de 2009
sábado, 6 de junio de 2009
Picores (II)
7:30 Buenos días Marcus, antes de venir al tajo he parado para desayunar en esa cafeteria de debajo de la agencia. Hacen los mejores churros de toda la comarca, y el chocolate es el más empalagoso que he probado nunca, imposible acabarselo si no es con la ayuda de un baso de agua. El cerdo de Creek me ha mirado el culo por el espejo mientra subiamos en el ascensor, menudas ganas tengo de pegarle una patada en los huevos. Estoy ojeando el informe que me ha dejado el secretario y parece que hoy va a ser un día muy largo. Ha aparecido otro ricachón muerto, aparentemente con las mismas características que los seis anteriores.
9:30 ¡Mecaguén! 70 hojas de informe por un puto sodomita muerto. Sin duda el asesino es el mismo, su modus operandi coincide a la perfección con el resto de los asesinatos. Esta vez la letra que hemos encontrado debajo de la uña del dedo índice es la E. No entiendo muy bien lo que significa pero parece una pista clara. Las letras que hemos recogido hasta ahora son R-R-E-C-A-M-E.
11:30 Marcus, el café de la agencia es una puta mierda. ¿Que les costará poner una maquina express en vez de esa birria de cafetera? La palabra con más sentido que se me ha ocurrido es cremaré, pero la verdad no veo que ayude demasiado, hasta ahora ninguno de los cuerpos ha aparecido quemado ni total ni parcialmente. Que hijo de puta, ese cabrón mutila sus cuerpos, los entierra y clava un pico como cruz, nunca deja huellas. A medio día llegarán las pruebas del analisis del pico. Por mi parte, me voy a ir a comer al chino de abajo, espero que esta vez "Arroz tres delicias sin jamón" signifique puto arroz sin puto jamón.
15:00 Hemos analizado los picos y no hemos podido seguirles la pista. Parece que el diseño no coincide con ninguno de los picos que se han comercializado en los últimos treinta años. Parecen cojonudos, tienen un mango muy flexible y la cabeza es de un acero negro durísimo, recuerdan ligeramente al diseño de un piolet pero es evidente que por su peso tienen una función más acorde con la minería que con la escalada.
16:00 Este caso es una puta mierda. Cada mes aparece un nuevo muerto y no le seguimos el rastro ni de lejos al asesino. ¿Ese jodido bastardo no podía matar putas, yonkis o mendigos como hace todo el mundo? Tenía que matar empresarios sodomitas para que todo el aparato del estado se ponga a remover tierra, mar y aire, con el capullo de Zerolo dando por culo... y además me toca a mi hacer la investigación ¡joder! Voy a trastear un rato en minitel a ver si ligo con alguna guarrilla y nos tomamos unas copas antes de ir a casita.
19:30 Esta vez no ha habido suerte en el minitel, mal menor. Me voy a casa a ver si puedo follar un rato con Kat antes de que le entre el sueño. Te envío el mi informe por fax mañana a primera hora, ahora estoy cansada.
La detective o'Haraway sacó la cinta de la grabadora y rotuló con cuidado sobre la solapa "06-07-07 o'Haraway". La guardó junto al resto de cassettes en el gran archivador de debajo de la mesa. Se deshizo el moño que sujetaba su negra cabellera para cubrirse la cabeza con ese gracioso bombín que le regalo Kat en su tercer aniversario. "Kat es una buena chica, pero esto no puede seguir así..."
9:30 ¡Mecaguén! 70 hojas de informe por un puto sodomita muerto. Sin duda el asesino es el mismo, su modus operandi coincide a la perfección con el resto de los asesinatos. Esta vez la letra que hemos encontrado debajo de la uña del dedo índice es la E. No entiendo muy bien lo que significa pero parece una pista clara. Las letras que hemos recogido hasta ahora son R-R-E-C-A-M-E.
11:30 Marcus, el café de la agencia es una puta mierda. ¿Que les costará poner una maquina express en vez de esa birria de cafetera? La palabra con más sentido que se me ha ocurrido es cremaré, pero la verdad no veo que ayude demasiado, hasta ahora ninguno de los cuerpos ha aparecido quemado ni total ni parcialmente. Que hijo de puta, ese cabrón mutila sus cuerpos, los entierra y clava un pico como cruz, nunca deja huellas. A medio día llegarán las pruebas del analisis del pico. Por mi parte, me voy a ir a comer al chino de abajo, espero que esta vez "Arroz tres delicias sin jamón" signifique puto arroz sin puto jamón.
15:00 Hemos analizado los picos y no hemos podido seguirles la pista. Parece que el diseño no coincide con ninguno de los picos que se han comercializado en los últimos treinta años. Parecen cojonudos, tienen un mango muy flexible y la cabeza es de un acero negro durísimo, recuerdan ligeramente al diseño de un piolet pero es evidente que por su peso tienen una función más acorde con la minería que con la escalada.
16:00 Este caso es una puta mierda. Cada mes aparece un nuevo muerto y no le seguimos el rastro ni de lejos al asesino. ¿Ese jodido bastardo no podía matar putas, yonkis o mendigos como hace todo el mundo? Tenía que matar empresarios sodomitas para que todo el aparato del estado se ponga a remover tierra, mar y aire, con el capullo de Zerolo dando por culo... y además me toca a mi hacer la investigación ¡joder! Voy a trastear un rato en minitel a ver si ligo con alguna guarrilla y nos tomamos unas copas antes de ir a casita.
19:30 Esta vez no ha habido suerte en el minitel, mal menor. Me voy a casa a ver si puedo follar un rato con Kat antes de que le entre el sueño. Te envío el mi informe por fax mañana a primera hora, ahora estoy cansada.
La detective o'Haraway sacó la cinta de la grabadora y rotuló con cuidado sobre la solapa "06-07-07 o'Haraway". La guardó junto al resto de cassettes en el gran archivador de debajo de la mesa. Se deshizo el moño que sujetaba su negra cabellera para cubrirse la cabeza con ese gracioso bombín que le regalo Kat en su tercer aniversario. "Kat es una buena chica, pero esto no puede seguir así..."
viernes, 5 de junio de 2009
Picores (I)
Era una pensión de mala muerte. La escalera olía a orínes y a tabaco. Una moqueta llena de mugre intentaba tapar la madera apolillada de los escalones, pero a cada paso me daba la sensación de que los tablones iban a ceder. Cada vez que subía un pasito, la madera aullaba como una loba que ha perdido a sus cachorros. Más que un aullido parecía un llanto, un llanto desconsolado, como el de una alma en pena atrapada entre el cielo y el infierno. Por fin llegamos al primer piso. "La segunda a la izquierda" nos recordó el recepcionista "habitación 14". Su voz estaba ronca, y emitía un leve zumbido al hablar, como un ruido de fondo, una cacofonía que me descondertó.
Jaime empujó la puerta después de escuchar el chas que indicaba que esta estaba abierta. La habitación no era todo lo acogedora que se podría haber deseado, quizás no era importante. Realmente no me importó que el lavabo estuviera sucio, o que salieran cucarachas negras del agujero de la ducha. Lo importante no era el dónde, sino el qué.
Mientras Jaime se duchaba lié dos cigarros con tabaco rubio y papel de lino, puro lino. Nunca comprendí la obsesión que tenía mi hermano con la higiene. Me tomé mi tiempo para liarlo, esé iba a ser mi último cigarro. Le puse de boquilla un trozo de cartón enrollado que arranqué de la tapa de una guia telefónica que encontre en un armarito de la habitación. Mientras Jaime se aseaba me dio tiempo de cantar por última vez aquella canción tan triste que me hacía llorar. "Ne me quitte pas", Edith Piaf esa gran artista...
Cuando Jaime salió de la ducha, puse los dos cigarros entre mis labios rojos, y los prendí, después le pasé uno a mi hermano. Estaba manchado de carmín, a él le gustaba, siempre le había gustado, yo siempre lo supuse, pero se hizo más evidente el dia de mi decimo octavo cumpleaños, cuando me regaló aquel estuche de maquillaje francés. Me miraba de una manera inusual, sus ojos no delataban lujuria algun, más bien melancolía por aquello que pudo ser y no fue.
"Ha llegado la hora" dije expulsando una gran boluta de humo, torbellino saturado de particulas volatiles, un campo de vorticidad extrema.
Saqué del macuto dos picos grandes de minería. Eran robustos, con un mango de avellano, ligeramente flexible pero muy resistente. El acero de las puntas era negro como el ébano, más oscuro que la propia oscuridad, un agujero negro en una galaxia sin estrellas. Me desvestí lentamente bajo la atenta mirada de mi hermano. Ahora la melancolía se había convertido en compasión al ver las cicatrices de mi cuerpo.
Nos tumbamos boca arriba, encima de la moqueta verde, pegajosa y maloliente, pero seguía sin ser importante. Puse las plantas de mis pies frente a las plantas de los suyos y formamos un rombo con nuestras piernas. Introducí el pico que yo sostenía en mi vagina. Jaime hizo lo propio en su ano. Había llegado el momento. Arqueamos juntos las piernas para que el otro pudiera alcanzar el pico. Jaime receló un momento, no estaba preparado, "Cuenta hasta diez y seguimos" le propuse. La espera fue breve. Jaime agarro mi pico con energia y yo el suyo con garbo. Nos fundimos en una cadencia infinita. "Ahora" grité de júbilo. Los dos subimos el pico con enfasis. El pico que yo sujetaba agujereó el escroto de mi hermano, la sangre corría a borbotones por la alfombra. Mi clitoris quedó destrozado, era el dolor más agudo que nunca había sufrido, pero la recompensa me dio fuerzas para no defallecer. Tenía la espalda humeda, cuando miré al suelo vi que estaba tumbada sobre un gran charco de sangre, principalmente de mi hermano.
Pero no funcionó, los dos seguíamos vivos, y agonizantes. Yo me estremecía de dolor y Jaime gritaba como un poseso. "Joder!"
Alguien tocó a la puerta entonces. "Están bien? El inquilino de arriba me ha llamado porque ha oido gritos" era el recepcionista. Ese apestoso comearañas no iba a amargarnos la dulce velada de nuestra muerte. "Si, tranquilo, no pasa nada es que mi hermano se ha golpeado el pie con la mesita de noche, y ya sabe, los hombres sois unos exagerados, estese tranquilo, nada que no se pueda arreglar con unos cuantos mimos" dije como pude. Escuchamos el eco de los aullidos de los tablones. El recepcionista se había marchado.
"Intentemoslo de nuevo" le dije a mi hermano esbozando una sonrisa, pero Jaime había perdido mucha sangre y había entrado en shock. No respondía a los estímulos. Decidí hacerlo a mi manera. Me apoyé en la cama para levantarme y cogí el pico con fuerza. Lo levante hasta tocar el techo y lo deje caer con todas mis fuerzas sobre su craneo. El pico hizo un ruido fofo, no pude aguantar las nauseas y vomite sobre mi hermano. "Lo siento, ya se que tu no querías hacerlo así, pero no me has dejado otra elección."
Era mi turno. Volví a introducir el pico en mi vagina. Salté sobre él para que entrara en lo más hondo de mi cuerpo. Después coloqué el mango debajo de la cama y la empuje con las piernas con gran ímpetu. El pico atraveso mi vientre y por fin fui libre...
Jaime empujó la puerta después de escuchar el chas que indicaba que esta estaba abierta. La habitación no era todo lo acogedora que se podría haber deseado, quizás no era importante. Realmente no me importó que el lavabo estuviera sucio, o que salieran cucarachas negras del agujero de la ducha. Lo importante no era el dónde, sino el qué.
Mientras Jaime se duchaba lié dos cigarros con tabaco rubio y papel de lino, puro lino. Nunca comprendí la obsesión que tenía mi hermano con la higiene. Me tomé mi tiempo para liarlo, esé iba a ser mi último cigarro. Le puse de boquilla un trozo de cartón enrollado que arranqué de la tapa de una guia telefónica que encontre en un armarito de la habitación. Mientras Jaime se aseaba me dio tiempo de cantar por última vez aquella canción tan triste que me hacía llorar. "Ne me quitte pas", Edith Piaf esa gran artista...
Cuando Jaime salió de la ducha, puse los dos cigarros entre mis labios rojos, y los prendí, después le pasé uno a mi hermano. Estaba manchado de carmín, a él le gustaba, siempre le había gustado, yo siempre lo supuse, pero se hizo más evidente el dia de mi decimo octavo cumpleaños, cuando me regaló aquel estuche de maquillaje francés. Me miraba de una manera inusual, sus ojos no delataban lujuria algun, más bien melancolía por aquello que pudo ser y no fue.
"Ha llegado la hora" dije expulsando una gran boluta de humo, torbellino saturado de particulas volatiles, un campo de vorticidad extrema.
Saqué del macuto dos picos grandes de minería. Eran robustos, con un mango de avellano, ligeramente flexible pero muy resistente. El acero de las puntas era negro como el ébano, más oscuro que la propia oscuridad, un agujero negro en una galaxia sin estrellas. Me desvestí lentamente bajo la atenta mirada de mi hermano. Ahora la melancolía se había convertido en compasión al ver las cicatrices de mi cuerpo.
Nos tumbamos boca arriba, encima de la moqueta verde, pegajosa y maloliente, pero seguía sin ser importante. Puse las plantas de mis pies frente a las plantas de los suyos y formamos un rombo con nuestras piernas. Introducí el pico que yo sostenía en mi vagina. Jaime hizo lo propio en su ano. Había llegado el momento. Arqueamos juntos las piernas para que el otro pudiera alcanzar el pico. Jaime receló un momento, no estaba preparado, "Cuenta hasta diez y seguimos" le propuse. La espera fue breve. Jaime agarro mi pico con energia y yo el suyo con garbo. Nos fundimos en una cadencia infinita. "Ahora" grité de júbilo. Los dos subimos el pico con enfasis. El pico que yo sujetaba agujereó el escroto de mi hermano, la sangre corría a borbotones por la alfombra. Mi clitoris quedó destrozado, era el dolor más agudo que nunca había sufrido, pero la recompensa me dio fuerzas para no defallecer. Tenía la espalda humeda, cuando miré al suelo vi que estaba tumbada sobre un gran charco de sangre, principalmente de mi hermano.
Pero no funcionó, los dos seguíamos vivos, y agonizantes. Yo me estremecía de dolor y Jaime gritaba como un poseso. "Joder!"
Alguien tocó a la puerta entonces. "Están bien? El inquilino de arriba me ha llamado porque ha oido gritos" era el recepcionista. Ese apestoso comearañas no iba a amargarnos la dulce velada de nuestra muerte. "Si, tranquilo, no pasa nada es que mi hermano se ha golpeado el pie con la mesita de noche, y ya sabe, los hombres sois unos exagerados, estese tranquilo, nada que no se pueda arreglar con unos cuantos mimos" dije como pude. Escuchamos el eco de los aullidos de los tablones. El recepcionista se había marchado.
"Intentemoslo de nuevo" le dije a mi hermano esbozando una sonrisa, pero Jaime había perdido mucha sangre y había entrado en shock. No respondía a los estímulos. Decidí hacerlo a mi manera. Me apoyé en la cama para levantarme y cogí el pico con fuerza. Lo levante hasta tocar el techo y lo deje caer con todas mis fuerzas sobre su craneo. El pico hizo un ruido fofo, no pude aguantar las nauseas y vomite sobre mi hermano. "Lo siento, ya se que tu no querías hacerlo así, pero no me has dejado otra elección."
Era mi turno. Volví a introducir el pico en mi vagina. Salté sobre él para que entrara en lo más hondo de mi cuerpo. Después coloqué el mango debajo de la cama y la empuje con las piernas con gran ímpetu. El pico atraveso mi vientre y por fin fui libre...
jueves, 4 de junio de 2009
Viva la insurrección
Os voy a poner una de esas canciones que escribo en 5 minutos. Le he sacado la melodía y los acordes con la guitarra en otros 5 y a la hora se me han olvidado, por lo que cada vez la canto, es diferente. Hasta dentro de unas semanas cuando la retome y componga la música con un poco de fuste no estará completa. No se rían demasiado de lo intantil de la letra ni de las rimas de niño de 4 años...
Esta rumba solidaria
que te llegue al corazón
que promueva la anarquía
dignidad y autogestión
Que nadie muera de hambre
que unos mueran por servir
al cinismo y al dinero
y al estado que es tan vil
(chorus)
Libertad para l@s pres@s
de la cárcel y el patrón
acción directa contra el estado
viva la insurrección
Compartamos buen tabaco
te hablaréde corazón
la destrucción del estado
es la única solución
Ni dictadura del proletariado
ni fascismo nacional
sobre ti nadie decida
valemos todas por igual
Esta rumba solidaria
que te llegue al corazón
que promueva la anarquía
dignidad y autogestión
Que nadie muera de hambre
que unos mueran por servir
al cinismo y al dinero
y al estado que es tan vil
(chorus)
Libertad para l@s pres@s
de la cárcel y el patrón
acción directa contra el estado
viva la insurrección
Compartamos buen tabaco
te hablaréde corazón
la destrucción del estado
es la única solución
Ni dictadura del proletariado
ni fascismo nacional
sobre ti nadie decida
valemos todas por igual
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