lunes, 8 de junio de 2009

Picores (III)

Una familia de Mercaderes

Capitulo 1º

La familia Mercader fue muy rica y prospera antes de la guerra del 36. En 1897 Matias Mercader, padre de Manuel y Horacio, abuelo de Catelyn y Jaime Mercader, fundó la primera factoría de la comarca que fabricó papel para liar cigarrillos. Hasta entonces todos los cigarros se liaban o con papel de periódico o con folios. Tuvo tal exito que la familia Mecader compró una segunda residencia en la sierra zamorana. En poco tiempo amasaron una enorme fortuna que ahorraban concienzudamente para cuando vinieran las vacas flacas.

En 1914 estalló la Gran Guerra. Pero el país se mantuvo neutral, lo que supuso una buena ocasión para comercializar sus productos fuera de sus fronteras. Al cabo de pocos años no habia un solo estado en toda Europa donde no se comercializara el preciado papel Mercader.

Pero la guerra del 36 supuso un punto de inflexión para la economía de la familia que poco a poco se iría perdiendo en un oscuro y profundo pozo. Todas las riquezas de la familia excepto su casa en la sierra zamorana y una llave que escondió Matias en su recto. Esta llave era el único resquicio de esperanza que le quedaba a la familia.

Matias fue llamado al frente con sus 57 años y murió en combate. Pero habia sido precabido y dejo la llave a sus hijos Manuel y Horacio para que la guardaran y la utilizaran en caso de apuro. Al acabar la guerra la familia estaba literalmente en la ruina.

El 21 de agosto de 1940 Ramón Mercader asesinó con un piolet a Leon Trotsky, político y teórico revolucionario soviético. Conmocionados con la coincidencia de apellidos decidieron que darían el gran salto a la fama otra vez.

Abrieron la caja fuerte con la llave que su padre les había dejado, esta contenía joyas por valor de millones y millones de dólares. Tras venderlas utilizaron el dinero para poner en marcha un negocio de picos de minería con forma de piolet. Pusieron mucho énfasis en que fueran de buena calidad. El acero de la punta era japonés, el mismito que usaban los samurais para sus espadas. El mango en cambio era prducto 100% nacional. Avellano de la sierra zamorana. Flexible como una palmera, resistente a los golpes y muy comoda para la mano. Trabajaron día y noche para que el diseño fuera el mejor, pero el producto nunca se llegó a sacar al mercado. Horacio murió pocos diás antes de la fecha fijada atrapado por la maquinaria que empleaban para serrar los mangos. Manuel quedó tan desolado que tuvo que cerrar la factoría antes de empezar a comercializar los picos.

4 comentarios:

  1. Capítulo 1º...Qué nueva historia truculenta se está formando por aqui...? Jejj

    No es la primera vez que paso por aqui pero sí la primera que dejo huella. Si me permites te linkeo!

    Saludos!

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  2. Aupa chicaflash!!

    Esta es la tercera entrega de una mini-serie que estoy escribiendo. Tiene relación con los anteriores capitulos de las entradas Picores(ay los picos, los picos...), aunque todavía parezca que no tienen mucha conexión al final todo (o casi todo) tendrá sentido.

    Gracias por postear!!

    Y linkea sin miedo, si te parece hare lo propio!

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  3. No puedo evitar sentir un cosquilleo cada vez que oigo esa palabra...

    Piolet, piolet, piolet, piolet...

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  4. Así es como le llaman a Piolín en Cataluña...

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