Ultimamente ando algo cansado, me siento extraño, parece que la universidad me ha vencido. Se ma han quitado las ganas de salir de casa, mas que las ganas, las fuerzas. Se ha alterado mi reloj biologico, no me duermo hasta las tantas y no me despierto hasta las tantas, y si además tengo que estudiar... pues el día perdido. El sindrome post-vacacional, para mi, se ha convertido, de unos años para aquí, en sindrome pre-vacacional, vacacional y post-vacacional, casi nada. Claro, estando en la uni a lo unico que le puedes llamar vacaciones es al tiempo de no estudiar, pues aquí no se hacen diferencias entre curso y verano... mi único resquicio de esperanza es el viajecito a Marrakech despues de los examenes... por fin!!!!!!!!
Rabietas personales a parte, en uno de esos momentos en que mandarias todo a tomar viento (como es en mi caso este), asqueado de la cuantica he salido al balcon para fumar un pitillo y me ha alegrado el dia. El cielo limpio, una brisilla que refresca la piel y unas vistas interesantes. Bilbao tiene su aquel, la verdad.
Me encanta el contraste que supone entrar en San Francisco (O las Cortes, lo mismo da que da lo mismo). Entras en un bar y parece que estuvieras en Argelia, paseas por la calle y se parece mas a un zoco marroqui, en la tienda de al lado hacen peinados y parece que estuvieras en Mali. Eso si, todo aderezado con un poquito de miseria y un muchito de saudade (bakardadea, herrimina). Pero aun en ese corto viaje, tampoco he aprendido a salir de casa, todo sigue igual, no deja de ser un oasis en el gran desierto, donde los estrechos se hacen mas grandes y los abismos mas profundos.
Cierto, quiero irme de aqui, me siento encerrado, mi jaula son los compromisos... quiero volar, lejos de aqui escapar
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